Columna de opinión: Chile y su deuda pendiente en materia de educación sexual - INDH

Columna de opinión: Chile y su deuda pendiente en materia de educación sexual

By Junio 8, 2012Noticias INDH, Opinión

Columna de opinión: Chile y su deuda pendiente en materia de educación sexual

Junio 8, 2012

Por Lorena Fries, Directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Es valorable la posición adoptada por el Ministro Beyer, pero es insuficiente por cuanto los programas que actualmente se ofrecen a las escuelas, requieren de una revisión más acuciosa desde los estándares internacionales de derechos humanos en estas materias

La preocupación pública generada en torno a cómo se aborda el tema de las diversidades sexuales en algunos de los programas de educación sexual del Ministerio de Educación en alianza con el SERNAM, ha vuelto a resaltar una arista del problema respecto al derecho a educación sexual y a las responsabilidades del Estado en esa materia, que ya había sido mencionada anteriormente por el INDH.

Diversos tratados internacionales y sus respectivos comités, como la Convención de los Derechos del Niño, el de Derechos Económicos y Sociales, así como el de Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, han establecido la responsabilidad de los Estados en la implementación de programas de educación sexual, acceso a información y consejería que favorezca en niños y niñas uniones y procreación responsables, bajo enfoques que no limiten sus contenidos a respuestas únicas, sin alternativas, de carácter heteronormativas, es decir que afirman una única forma de afectividad basada en relaciones heterosexuales.

Las falencias en la consideración de estos elementos y la inadecuada comprensión de la diversidad sexual e identidad de género en al menos tres de los siete programas de educación sexual y afectividad, han sido observados por el INDH en el Informe Anual 2011, Situación de los Derechos Humanos en Chile, y presentados al Presidente de la República, a la Corte Suprema y al Congreso, así como al propio Ministerio de Educación y al Consejo Nacional de Educación, con la finalidad de que se haga una revisión de estos programas y de la forma en que curricularmente se trabajan los temas de educación sexual.

El Estado tiene obligaciones ineludibles e indelegables en materia de promoción de derechos. Por lo mismo, las deficiencias detectadas en los programas de educación sexual no deben ser minimizadas en alusión a la libertad de enseñanza, dado que todos los organismos públicos, y expresamente el Ministerio de Educación, tienen por función velar por el cumplimiento de los derechos esenciales.

En este sentido, es valorable la posición adoptada por el Ministro Beyer, pero es insuficiente por cuanto los programas que actualmente se ofrecen a las escuelas, requieren de una revisión más acuciosa desde los estándares internacionales de derechos humanos en estas materias. Limitar la acción del Ministerio al cambio de una palabra significaría avalar programas que pueden conducir a la discriminación de estudiantes por su preferencia sexual, su identidad de género o su opción sobre la forma de prevenir embarazos.

Más aún preocupa esta situación, porque la información que provee la entidad pública a los establecimientos no es suficiente para identificar los perfiles de los programas que se les ofrecen y su adecuación a los proyectos educativos institucionales, más en atención a que el costo de los programas no es homogéneo ni está cubierto por la subvención regular, lo que nuevamente, supedita el ejercicio de los derechos humanos a la capacidad económica de las comunidades.

Reconocer estas dificultades y dar pasos concretos para desarticularlas es una importante deuda del Estado chileno. Deuda que puede cubrir promoviendo una educación integral de las y los jóvenes, con el fin de formar mujeres y hombres responsables e informados para tomar decisiones con libertad y respeto consigo mismo y con las/los demás.