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Columna de opinión: Los derechos humanos en la génesis constitucional

By Noviembre 9, 2015Noticias INDH, Opinión

Columna de opinión: Los derechos humanos en la génesis constitucional

Noviembre 9, 2015
Lorena Fries - Directora INDH (Foto: DPP/Aliosha Márquez Alvear)

Lorena Fries – Directora INDH (Foto: DPP/Aliosha Márquez Alvear)

Por Lorena Fries Monleón, Directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El país ha conocido el cronograma definido por el gobierno para la elaboración de una nueva Constitución Política de la República, proceso que merece algunas consideraciones desde la perspectiva de los derechos humanos.

Se ha establecido un mecanismo de participación ciudadana cuyos detalles aún se desconocen pero que promete servir de insumo para el proyecto de nueva Constitución que será sometido a la futura instancia sancionadora, la que a su vez será definida por el próximo parlamento en base a cuatro alternativas (comisión bicameral, convención mixta entre parlamentarios y ciudadanos, asamblea constituyente, plebiscito).

Pues bien, los diálogos ciudadanos deben ser un mecanismo de efectiva participación, donde puedan entregar sus visiones los distintos grupos históricamente vulnerados en sus derechos, tales como los pueblos indígenas, las diversidades sexuales o las personas discapacitadas. Es de esperar también que dichas instancias garanticen un equilibrio en la representación de hombres y mujeres, y la igualdad de voto en caso de requerir procedimientos de decisión. Además, es deseable que quienes conduzcan estos diálogos aseguren la transparencia de los mismos, en el sentido de que la ciudadanía pueda conocer el contenido de lo planteado por los/as participantes y cotejarlo con el proyecto que elabore el gobierno.

La construcción de una carta fundamental moderna, acorde a un estado de derecho con estándares internacionales, supone considerar un enfoque de derechos humanos en la concepción misma de la génesis constitucional. La mejor forma de articular ese enfoque -que deriva de nuestras obligaciones en la materia- es fijar de una vez por todas y de manera explícita el rango jerárquico constitucional de los tratados de derechos humanos, para así armonizar dichas obligaciones con las acciones que realiza el Estado para respetar y garantizar los derechos de todos/as.

Traducido a contenidos, significa por ejemplo que la nueva Constitución debe reconocer  ciertos derechos que hoy no tienen cabida en dicho cuerpo normativo, como el agua o la vivienda, entre otros, en el campo de los derechos económicos, sociales y culturales. Y tal como lo planteó el Instituto Nacional de Derechos Humanos en su Informe Anual 2014, no se trata sólo de reconocer nuevos derechos sino que también de incorporar resguardos administrativos y judiciales para que las personas puedan efectivamente ejercer esas prerrogativas, con herramientas para exigir su cumplimiento a las instituciones del Estado.

La Constitución es la principal norma de nuestro ordenamiento jurídico. No sólo cristaliza los valores y principios en los que se basa una comunidad sino que además distribuye y organiza el poder del Estado, fija sus límites, y consagra los derechos fundamentales de quienes habitan el territorio nacional. Una nueva carta magna debe ser capaz de hacerse cargo de nuestra madurez democrática, de los cambios que cómo sociedad hemos vivido y de garantizar que los derechos humanos sean el eje de la convivencia democrática.

Columna de opinión publicada en el diario La Tercera el lunes 9 de noviembre de 2015.