Columna de opinión: Quórum sindical y obligaciones del Estado de Chile

Escrito el 16 octubre 2015

Por Lorena Fries Monleón, Directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

Foto Lorena FriesEl proyecto de Reforma Laboral impulsado por el gobierno tiene como uno de sus objetivos declarados la remoción de aspectos de nuestra legislación del trabajo que constituyen obstáculos objetivos y determinantes para el pleno ejercicio de los derechos colectivos, sindicalización, negociación colectiva y huelga, materias en las que existe una evidente deuda de acuerdo a lo señalado en nuestro Informe Anual de 2014.

En ese sentido, sorprende y preocupa el eventual acuerdo al que se habría arribado en términos de alterar las actuales normas sobre quórum mínimo para la constitución de organizaciones sindicales. La proposición eleva el número mínimo de trabajadores de los actuales 6 en empresas de menos de cincuenta trabajadores a 25, independientemente del tamaño de la empresa.

Además, la argumentación esgrimida no duda en calificar el ejercicio de este derecho fundamental como un obstáculo para la gestión competitiva de las empresas, por lo que los requerimientos económicos que de ello se siguen harían necesario impedir a una buena parte de los trabajadores chilenos el ejercicio de un derecho que no solo le reconocen la Constitución y la Ley, sino varios de los Instrumentos internacionales, especialmente de derechos humanos, que el país ha suscrito.

En efecto, la jurisprudencia del Comité de Libertad Sindical de la OIT es clara al proscribir la imposición de condiciones que dificulten ostensiblemente la constitución de organizaciones sindicales, como por ejemplo requisitos de quórum que, en el contexto específico, lo hagan casi imposible. En la misma perspectiva, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en sus Observaciones Generales, al referirse al Derecho al Trabajo, alude explícitamente a la prohibición de que, en materia de derechos fundamentales de los trabajadores, se apliquen políticas regresivas, esto es, que impliquen un retroceso respecto a la posibilidad actual de ejercerlos.

Pues bien, si consideramos que, según el Ministerio de Economía, el promedio de trabajadores por empresa en nuestro país es de 8 y, de acuerdo al INE, más de la mitad de los asalariados se desempeña en empresas de menos de 50 trabajadores, queda en evidencia que la nueva exigencia de quórum para la constitución de sindicatos implicaría excluir arbitrariamente de este derecho a una gruesa parte de los trabajadores chilenos. Si agregamos a lo anterior el hecho de que en nuestro país solo tiene lugar la negociación colectiva radicada en cada empresa, la perspectiva de disminución del ejercicio de los derechos colectivos, que ya es notoriamente baja, se hace más preocupante.

Así las cosas, proposiciones como esta deben ser analizadas no solo en cuanto a si apuntan en la dirección de hacerse cargo de las deficiencias de nuestra legislación laboral, sino también sobre su consistencia con compromisos que el Estado de Chile ha asumido, especialmente el de no retroceder en el reconocimiento, respeto y protección de los derechos de los que gozan sus ciudadanos, particularmente de aquellos que, como los laborales, han sido productos de una larga historia de lucha y organización.

Columna de opinión publicada en el El Mostrador el viernes 16 de octubre de 2015.

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Conoce más detalles sobre la misión de observación que actualmente el INDH se encuentra realizando en centros el SENAME, para recoger información sobre el ejercicio y respeto de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, conocer sus condiciones de vida, y para establecer un sistema de alerta temprana para prevenir violaciones de derechos.

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