Lorena Fries: “No tengo problema con los agentes encubiertos, siempre que esté claro el control político”

Escrito el 22 septiembre 2014
Fotografía de César Silva para La Segunda.

Fotografía de César Silva para La Segunda.

“Yo no acepté (que había) terrorismo cuando me preguntaron. Lo que ha cambiado son los hechos, no yo”, dice la directora del INDH. 

– ¿Tiene usted línea directa con la Presidenta Bachelet, por su cercanía con el tema DD.HH.?

No. Yo soy pudorosa. Como tengo además un marco de autonomía, trato de comportarme con las autoridades actuales de la misma forma que lo hice con las anteriores.

Mientras en el patio que da a su oficina los funcionarios del Instituto Nacional de Derechos Humanos preparan un asado dieciochero, su directora, Lorena Fries, comienza a analizar el momento que vive el país, tras el atentado que dejó 14 heridos en el metro Escuela Militar. No fueron pocas las críticas que recibió en el pasado por su rechazo a hablar de terrorismo.

Ahora, la polémica sigue por la idea del Gobierno de dotar de agentes encubiertos a la ANI, lo que hizo que entre algunos partidos de izquierda resurgiera incluso el viejo fantasma de la CNI. En la derecha, no pocos han recordado las supuestas “carpetas” con informes secretos cuando ya había retornado la democracia.

– Como directora del INDH, ¿qué opina de que la ANI tenga agentes encubiertos?

Yo creo que el tema central no es el de los agentes encubiertos, sino que la necesidad de contar con un sistema de inteligencia que se inserte en un Estado de Derecho, en una democracia. Me parece que está claro ya a estas alturas que el sistema que tenemos está fuera de rodaje y falta modernizarlo. Más allá de los agentes encubiertos, es importante que se tomen todas las medidas políticas y jurisdiccionales para que lo que haga esa agencia, la ANI en este caso, esté sujeto a control. Porque cuando tú activas un sistema de inteligencia, en general lo que estás diciendo es que probablemente se vean afectados derechos y libertades de ciudadanos.

– Ese es el marco teórico, pero la discusión es si la ANI debe o no tener agentes encubiertos.

Pero es que depende del rol que vaya a tener la ANI, porque puede ser de supervisión de inteligencia donde se integren por ejemplo policías civiles y carabineros, donde el fuerte estará en la coordinación y no necesariamente en la operatividad. Si se opta por que tenga un margen operativo, entonces efectivamente los agentes encubiertos no son parte de lo que es la ley ANI hoy día y habría que incluirlos. Yo creo que no es un debate de principios y por eso, insisto, yo no tengo problema con los agentes encubiertos, siempre y cuando esté muy claro el control político y jurisdiccional sobre las medidas que se van a tomar.

“Son legítimos los temores”

– Hay gente que teme que se pueda producir un accionar tipo CNI o que se vuelva a las supuestas carpetas.

Yo no creo que exista ese peligro, pero son legítimos esos temores frente a la posibilidad de limitación de derechos. Por lo mismo quiero sacarlo de un anclaje ideológico de derecha o de izquierda.

– ¿Cuáles podrían ser los controles necesarios?

¿Qué se ve afectado en los sistemas de inteligencia? Claramente los temas que tienen que ver con la privacidad de las personas, las libertades de circulación, acceso a información. Y en esos casos se requiere un visado judicial, y cada cierto tiempo también político. Claramente debe haber subordinación al poder político civil y controles externos e internos para evitar los abusos.

– El ministro Peñailillo dijo ayer en «La Segunda» que “hay que abandonar los fantasmas post dictadura”.

A mí me interpreta, lo que no quiere decir que uno está rechazando lo que viene de los actores post dictadura. Más bien lo que está diciendo es tomemos en cuenta lo que hemos construido hasta ahora pero entendemos que han pasado suficientes años y lo que hoy necesitamos es profundizar el Estado democrático, lo que implica contar con un servicio de inteligencia que sea propio de este nuevo contexto.

– ¿Va a entregar su opinión el Instituto?

Vamos a aportar en el sentido de que una vez que se presente el proyecto de ley, lo más probable es que el Parlamento nos cite a exponer nuestra visión.

– Pronto el país estará discutiendo una Ley de un Sistema Nacional de Inteligencia y la Ley Antiterrorista.

Yo creo que estas materias hay que legislarlas en frío…

– No es el caso.

No es el caso. Yo he dicho que más que recoger el clamor de miedo frente al atentado, uno les pide a los responsables que lo hagan con prudencia y paños fríos. Porque lo que hay que mirar es cómo se proyecta este país con sus desafíos y amenazas, y en ese contexto legislar.

– El Instituto vela por los derechos y las libertades de las personas. ¿Pero qué pasa cuando se trata de un órgano que está en el terrorismo, o un grupo anarquista?

También podría ser en el narcotráfico, porque produce corrupción en el Estado. Pero mi punto no es qué va a hacer eventualmente un terrorista o un no terrorista. Mi punto es que cualquier persona puede verse injustamente abusada por una ley de inteligencia si no tiene los suficientes controles. Por eso no hay una autorización abierta a intervenir teléfonos o a acceder a las computadoras y cuentas bancarias de las personas, porque de otra forma se afecta un derecho fundamental en democracia, que es la libertad.

– Usted fue criticada porque no quiso aceptar en algún momento que había terrorismo en el país. ¿Después de lo que ha pasado, cambió su percepción?

Es que yo no acepté el terrorismo cuando me lo preguntaron, y lo que ha cambiado son los hechos, no yo. Se hirió a 14 personas en el metro Escuela Militar y eso es grave. Ahora, el Ministerio Público a través de su investigación corroborará si hay terrorismo. Sí es un acto terrorista porque, de acuerdo a lo sabido, hay un grupo de personas (que actuó), se ha lesionado a personas, no sólo propiedad particular. En ninguna parte del mundo la Ley Antiterrorista cubre propiedad privada. Está también el terror y hay que ver si se configura el cuarto elemento, que sería si hay una intención de desestabilizar el Estado de Derecho.

– Al final, parece que tuviera un resquemor en reconocer el terrorismo

No. Yo dije que (lo del metro Escuela Militar) es un acto terrorista. Lo que no sé todavía es si hay terrorismo. Yo no diría que en Chile hay terrorismo. Mi pregunta más bien es por qué tanto apuro en ponerle la etiqueta.

– Pero en los últimos años ha habido más de 200 bombazos.

No todo acto de violencia política es igual a terrorismo. Por cierto que esos hechos deben ser condenados, pero no necesariamente a través de una ley antiterrorista, que es la herramienta más severa que tiene el derecho penal. Hay que tener cuidado con eso porque hay elementos como la investigación secreta por seis meses, la prisión preventiva ad eternum aunque al final salga la persona absuelta. Eso es lo que hay cuidar.

– La nueva Ley Antiterrorista podría contemplar agentes encubiertos, informantes y entregas vigiladas. ¿Qué dice de eso el Instituto?

No nos hemos pronunciado sobre el punto. Lo que hemos dicho es que la Ley Antiterrorista requiere una definición clara que permita distinguir el delito terrorista de otros delitos de violencia política. Hemos dicho también que hay que mejorar las garantías procesales y dentro de eso todo el tema de los testigos con reserva de identidad, poner a disposición del juez la persona que está siendo investigada y también el secreto que puede haber respecto de ciertas materias que necesitan conocer los abogados defensores para tener igualdad de armas ante tribunales. Lo que nos interesa es que haya garantías del debido proceso.

De hecho, recalca, es reconocido a nivel internacional que la Ley Antiterrorista chilena no cumple con los estándares en materia de derechos humanos.

Ley contra encapuchados

– Existe la idea de reeditar algo de la ley contra encapuchados.

Nosotros planteamos que no estamos de acuerdo. A priori tú no puedes inculpar a alguien por andar encapuchado, porque además las versiones del encapuchamiento son múltiples. Recuerdo que la senadora Alvear dijo que ella se envolvía en su chal (la cara).

– Pero es difícil correr en una marcha y que no dé calor andar encapuchado.

No sé, no me he puesto capucha, pero me parece que lo que hay que sancionar son delitos concretos, no intenciones de delito.

Ley de Amnistía: “Ojalá se reabran casos”

– ¿Hay que derogar la Ley de Amnistía?

Yo creo que hay una obligación de avanzar en materias de verdad, justicia y reparación, y eso significa que la Ley de Amnistía no cumple con el estándar de Derechos Humanos y tenemos un fallo (Almonacid) que establece que hay que dejarla sin efecto alguno.

– José Zalaquett dijo que es mejor dejar las cosas tal como están, porque en realidad no se aplica.

Efectivamente hay que valorar que desde 1998 los tribunales de justicia no han aplicado la Ley de Amnistía, pero todo lo que sea un esfuerzo por avanzar en verdad, que es lo que más nos falta todavía, es bienvenido. Y creo que las medidas simbólicas también hacen parte de la política.

– Los parlamentarios que impulsan quieren reabrir casos.

Ojalá se puedan reabrir casos, porque la Ley de Amnistía no tiene validez en el ámbito de los Derechos Humanos.

Por la consulta indígena: “Estamos súper preocupados”

Desde el Ministerio de Desarrollo Social se le pidió al Instituto Nacional de Derechos Humanos que realice una observación al proceso de consulta indígena. “Estamos en eso, pero por las noticias que hemos recibido (de rechazo de algunas comunidades) estamos súper preocupados”.

A Juicio de Lorena Fries, “Es una materia súper compleja, los Estados han tenido todos problemas en instalar sus procesos de consulta, no es sólo Chile, pero estamos un poquito más atrasados que los países pares. Es un proceso de aprendizaje donde nos interesa que se cumpla con los estándares del Convenio 169, al que Chile se allanó voluntariamente”.

– La consulta era justamente para restablecer las confianzas.

Nosotros hemos dicho que se requería otra cosa: un diálogo nacional entre el Estado y las comunidades indígenas donde se definirían varias cosas. Entre ellas, cómo avanzar hacia un proceso de consulta previa.

Entrevista publicada en diario La Segunda el miércoles 17 de septiembre de 2014.

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“Imaginópolis, una ciudad a tu medida”, es el micrometraje ganador del Concurso Nacional Arte y Derechos Humanos 2016. A través del humor y la ironía, desarrolla una ácida crítica a la sociedad en que vivimos: apresurada, muchas veces intolerante, poco empática y que suele discriminar a las personas con discapacidad. Imaginópolis es una ciudad de ensueño, donde se respetan las diferencias y existe real goce y ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. Un llamado a la reflexión.

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