Asumirá como director ejecutivo el 1 de mayo: Ricardo Brodsky al Museo de la Memoria

Asumirá como director ejecutivo el 1 de mayo: Ricardo Brodsky al Museo de la Memoria

Abril 12, 2011

El directorio tomó ayer la decisión entre seis finalistas. En la lista también estaba la actual directora, Romy Schmidt.

Nadie creyó que el tema quedaría zanjado tan pronto. Pero bastaron dos sesiones para definir al nuevo director ejecutivo del Museo de la Memoria, tras un concurso al que postularon más de 30 personas.

Ayer, los seis candidatos finalistas para el cargo fueron entrevistados por doce de los quince miembros del directorio (sólo faltaron Michelle Bachelet, Carolina Tohá y José Zalaquett).

Todos los votos recayeron en Ricardo Brodsky, quien asumirá el 1 de mayo, cuando Romy Schmidt deje el puesto. Había sido elegida por la ex Presidenta Bachelet en enero de 2010.

Según miembros del directorio, Brodsky cumplió con tres requisitos clave: tener experiencia en gestión de instituciones, cercanía con la cultura, y sensibilidad frente a los derechos humanos. Para su primer año contará con un presupuesto estimado de $1.400 millones.

“Me honra mucho, considero que es una enorme responsabilidad. Espero estar a la altura. Los demás candidatos que había son personas muy destacadas”, comenta Brodsky. En la lista estaban, además, Bárbara de Vos, Romy Schmidt, Fernando Villagrán, Javier Luis Egaña y Gustavo Villalobos.

“El museo tiene que asociarse a la cultura en forma amplia y vincularse con movimientos de vanguardia. Debemos usar el espacio de las exposiciones temporales para incorporar nuevas miradas de las problemáticas de los derechos humanos. Tenemos que darle actualidad a este museo”, agrega.

Licenciado en Literatura de la Universidad de Chile, y hombre histórico del PPD, Brodsky fue Coordinador interministerial del Ministerio Secretaría de la Presidencia durante el gobierno de Michelle Bachelet. Actualmente trabaja en un proyecto de seguimiento de temas indígenas para la Fundación Ford.

“Como director, quisiera enfatizar que la experiencia de violaciones a los derechos humanos no quede encapsulada en las víctimas, sino que sirva para que las nuevas generaciones valoren la importancia del respeto a la dignidad humana”, concluye.

Por: Daniela Silva y Romina de la Sotta
Fuente: El Mercurio