Columna de opinión: Una oportunidad democratizadora

By Noviembre 26, 2018Opinión

Columna de opinión: Una oportunidad democratizadora

Noviembre 26, 2018

Por Consuelo Contreras, directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos ha señalado reiteradamente que Carabineros cumple un rol fundamental en nuestra democracia. Por ello, es sin duda muy lamentable que hayamos sido testigos de reiterados casos de graves vulneraciones de derechos en La Araucanía y otras regiones. Lo anterior nos debe llevar a que como sociedad reflexionemos acerca de las medidas a tomar para avanzar hacia una policía moderna, eficiente y respetuosa de los derechos fundamentales.

Lo primero que debemos decir es que en un país democrático, las policías deben estar completamente subordinadas al poder civil. En eso, después de 28 años de terminada la dictadura, seguimos teniendo una tarea pendiente, pues en los diferentes gobiernos, no obstante la reforma legal que estableció la dependencia de Carabineros al Ministerio del Interior, en la práctica, seguimos teniendo a una policía con altísimos grados de autonomía.

Al respecto, el Consejo del INDH ha llamado la atención a los diversos gobiernos, para que desde el Ministerio del Interior se promuevan reformas reglamentarias y políticas, para que las actuaciones de Carabineros en el control del orden público logren una mayor adecuación a los estándares internacionales de derechos humanos.

En segundo término, creemos que la propia institución de Carabineros de Chile debiera tener una institucionalidad robusta en materia de derechos humanos. En ello cabe sin dudas valorar los avances importantes de los últimos años. La creación en el año 2011 de un Departamento de Derechos Humanos y de nuevos protocolos han sido iniciativas muy relevantes. Nos parece que debiera continuarse en ese camino, fortaleciendo esa institucionalidad.

No obstante, pareciera ser deseable que la regulación del uso de la fuerza no sea realizada por la propia policía, sino que, al igual que en otros países, avancemos hacia una normativa de carácter legal.

Por último, pero no menos importante, es fundamental que la formación en derechos humanos del personal de Carabineros sea una prioridad de primer nivel. En este caso, también cabe valorar que la formación brindada en las Escuelas Matrices de Carabineros ha ido integrando parte de estos contenidos, con un importante esfuerzo para transversalizar el enfoque en toda la formación y sumando cursos de especialización en derechos humanos.

Con todo, es evidente que se requieren procesos masivos, sistemáticos y sustantivos, que permitan generar las habilidades, actitudes y conocimientos que llevan a enfrentar las situaciones de persecución delictual y protección de la seguridad de la población bajo un enfoque de derechos humanos. Las medidas en este ámbito son absolutamente necesarias, pues no cabe duda que, potenciando la formación en DD.HH., podemos lograr cambios sustantivos a mediano y largo plazo.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos ha presentado más de 200 acciones judiciales respecto de violaciones a los derechos humanos que han involucrado a personal de Carabineros.

Lamentablemente, no se trata de casos aislados. Pero, al mismo tiempo, el Instituto ha colaborado con diversas iniciativas de dicha institución encaminadas a prevenir actos que no sean acordes con nuestra normativa constitucional, legal y con los tratados internacionales. Ello, porque precisamente existe consciencia de la relevancia de las funciones de Carabineros de Chile. En ese marco, creemos que los órganos del Estado están llamados a considerar todas las medidas necesarias para que esta institución tan importante para nuestro país esté a la altura de los nuevos desafíos y que sus actuaciones sean coherentes con los valores democráticos y con pleno respeto a la dignidad de las personas.

Columna de opinión publicada en La Tercera el sábado 24 de noviembre de 2018.