En la sede central del INDH el abogado compartió algunos entretelones de su libro “Calle Londres 38: Dos casos de impunidad: Pinochet en Inglaterra y un nazi en la Patagonia”, donde profundiza en las gestiones del gobierno de Frei para evitar el juicio de Pinochet en España.
El abogado y escritor británico Phillipe Sands realizó un conversatorio en el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) donde confirmó que en la época en que Augusto Pinochet estaba detenido en Londres, el gobierno de Frei envió a un grupo de negociación integrado por Cristián Toloza para convenir fórmulas de modo que el retirado dictador volviera a Chile y no fuera enviado a España, donde lo enjuiciarían por crímenes de lesa humanidad.
En el conversatorio “Impunidad de Pinochet, Nazismo y Colonia Dignidad”, Sands contó algunos entretelones de su libro “Calle Londres 38: Dos casos de impunidad: Pinochet en Inglaterra y un nazi en la Patagonia”. Esta obra, que es publicada por Anagrama, aborda no sólo el caso de Pinochet, sino también la situación de Walter Rauff, un antiguo SS a quien fallidamente la República Federal de Alemania intentó extraditar y juzgar por el Holocausto.
Sands, profesor de Derecho Internacional en el University College de Londres, ha intervenido en destacados juicios internacionales celebrados en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Una de sus obras más conocidas es “Calle Este – Oeste”, en el cual aborda el Holocausto y el juicio de Nuremberg a través del trabajo de dos abogados y también de la historia de su propio abuelo, todos oriundos de Leópolis.
Conversatorio en el INDH
En el conversatorio Phillipe Sands se enfocó en los hechos registrados en Londres en 1998. “Uno de los elementos centrales de mi libro está en un hombre honorable, Cristián Toloza, quien lideró un equipo de negociación chileno que buscó fórmulas para que Pinochet retornara del Reino Unido. Un hombre en contacto directo con 10 de Downing Street, que nunca le contó su historia a nadie”, dijo el autor en el encuentro en el INDH.
Sands dijo que Toloza le contó esta historia y “yo fui a su contraparte, el jefe de gabinete de Tony Blair, quien me la confirmó ciento por ciento. Jonathan Powell en Inglaterra no habría hablado conmigo de no haber llegado diciendo ‘esto es lo que me dijo el señor Toloza’. ¿Por qué él decidió hablar conmigo? No puedo meterme en su cabeza, pero puedo hipotetizar que debió sentir que había una historia que tenía que ser contada, que hay muchas preguntas que subyacen al retorno de Pinochet y que no han sido respondidas”, indicó.
Papel de Jack Straw
En el conversatorio en el INDH, Sands también recordó el rol del secretario británico del Interior, Jack Straw, en el destino de Pinochet. “Tomó la decisión de que no estaba apto para juicio y debía volver a Chile”, indicó. “Ahora me ha dicho, un par de meses atrás, que lamenta haber tomado esa decisión. Me dijo que no había un trato, pero encuentro difícil imaginarme aquello”, añadió.
El autor del libro indicó que “hasta el momento que Pinochet volvió a Chile aparte del caso de Contreras y Espinoza, no había casos en curso. Había una ley de Amnistía y había inmunidad total. Cuando él volvió, se abrió la puerta de la justicia criminal y muchos fueron ante la justicia para ser sentenciados”, indicó ante la audiencia en el INDH.
Sands añadió finalmente sobre este punto que “una cosa interesante es que la aplicación de justicia ha estado sesgada. Hay sólo militares o personas de la DINA, pero no hay algún caso de gente del sector privado. Una de las historias de este libro muestra el rol crucial del sector privado en transportar detenidos o hacerlos desaparecer”.
El amigo de Walter Rauff
También en el encuentro en el INDH, Sands se refirió a la pocas veces citada relación que existía entre el criminal de guerra nazi Walter Rauff y Pinochet.
“En 2014 estaba investigando para un libro que se llamaría ‘Ruta de Escape’, con la historia de Otto Wächter, un nazi austriaco”, recordó Sands. “El hijo de Wärchter me dio el acceso a diez mil páginas de archivos familiares privados. Ahí descubrí una carta, de mayo de 1945, de Wächter cuando estaba en Roma bajo protección del Vaticano, escondido y huyendo”, reveló.
Esta es una carta que dice “no venga a Damasco, no venga al mundo árabe. Vaya a América del Sur. Es mucho mejor”. Se trata de una carta escrita por Walter Rauff. “Había leído sobre Rauff, pero me había olvidado de él. Lo que supe es que en 1945 era un oficial de la SS responsable de crear pequeños furgones para gasear grupos de 50 judíos en Europa central. Quizás un millón de personas murieron en estos furgones. Después se fue a Túnez y luego a Italia, donde está involucrado en muchas torturas y asesinatos. Después con su esposa e hijos escaparon a Quito”, indicó.
Encuentro en Quito
Rauff se convirtió en mecánico de Mercedes Benz y comenzó una nueva vida. “En 1955 o 1956 conoció a una pareja muy simpática que le dijo que estaba en el país equivocado y que mejor se fuera a Chile. Rauff conocía América del Sur de su época como cadete de la Marina. Había estado en Valparaíso y Punta Arenas y le había gustado porque había muchos alemanes. Ahora, en 1958, viajó a Chile y se fue a Punta Arenas, donde se quedó como gerente en una empresa de centolla. Pero en 1962 Alemania lo quiso extraditar y enjuiciar por su rol en el genocidio y, sin embargo, la Corte Suprema, impidió su extradición”, dijo el autor.
Entonces el ex SS volvió a Punta Arenas donde la vida se le hizo algo difícil, porque pasó a ser una persona conocida. “Se preocupó un poco porque todavía lo podían ir a buscar, pero luego vino el 11 de septiembre de 1973 y, milagro de milagros, su amigo de Quito se había transformado en el jefe de la Junta Militar. Pinochet era quien lo había aconsejado sobre Chile inicialmente. Si fuera una novela no podría ser más ficcionado”, concluyó Sands en el INDH.