Desigualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres por igual trabajo: Una realidad que persiste.

Múltiples son las dificultades que encuentran las mujeres para el reconocimiento de sus derechos, como la falta de representatividad en espacios de poder como el Congreso, las trabas para el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, la concepción estereotipada de la mujer que se puede observar en la publicidad y en los medios de comunicación, la violencia de que son víctimas, la inequidad en las remuneraciones con respecto a los hombres por trabajo de igual valor, entre otras vulneraciones.

Los derechos humanos de las mujeres han sido preocupación del Estado, y en consecuencia en las últimas décadas se ha reformado la legislación, se han promulgado leyes y se han implementado políticas públicas dirigidas a garantizarles el pleno ejercicio de sus derechos. Las más recientes se han encaminado a cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres, a sancionar el femicidio y a legalizar el aborto en tres causales.

Los avances reportados se han debido, en gran parte, a la movilización de las organizaciones de mujeres que han demandado ante los poderes del Estado y activado los mecanismos internacionales de protección de sus derechos, cuando así se ha requerido. No obstante se mantienen los obstáculos que discriminan a las mujeres en el mercado laboral.

En la política pública, la adopción de planes de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres desde 1994 en adelante ha sido una herramienta eficaz para garantizar un esfuerzo sostenido dirigido a superar la discriminación y atender las desigualdades estructurales que las afectan.

Como un avance en este sentido destaca la entrada en vigencia de la Ley Nº 20.348 que resguarda el derecho a la igualdad en las remuneraciones, sin que el sexo sea un factor de discriminación. Respecto de este punto en su Informe Anual 2010 el INDH recomendó evaluar el impacto de esta legislación de manera de valorar la eventual necesidad de adoptar una reglamentación que le dé eficacia en su aplicación.

La autonomía económica es un requisito indispensable para el pleno goce de derechos. El Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) ha reconocido que “las mujeres corren mayor peligro de caer en situaciones de pobreza, porque se valora menos su trabajo, tienen menos relaciones sociales y suelen depender de otros para su subsistencia”.

Es por esto que la discriminación y vulneración de los derechos humanos de las mujeres han sido materia de preocupación especial de la comunidad internacional y regional desde los años 70 en adelante. Además de varias cumbres mundiales y la implementación de sus planes de acción, se han adoptado tratados que establecen obligaciones específicas a los Estados en sus deberes de protección, respeto y garantía de los derechos de las mujeres, como la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación a la Mujer (CEDAW, 1979) que en su artículo 11.1.D establece “el derecho a igual remuneración, inclusive prestaciones, y a igualdad de trato con respecto a un trabajo de igual valor, así como a igualdad de trato con respecto a la evaluación de la calidad de trabajo”.

A pesar de todo, la desigualdad remuneracional entre hombres y mujeres por trabajos de igual valor es una realidad que persiste, así lo demuestra la aprobación por parte del Senado respecto del proyecto que busca perfeccionar la Ley 20.384, de manera de hacerla más eficaz.

En la misma dirección apunta la Encuesta Casen de Educación, que vincula la desigualdad remuneracional con el nivel educacional, señalando que existe una brecha permanente entre hombres y mujeres con el mismo nivel educacional. Por ejemplo, con 19 años de escolaridad, lo que significa tener educación superior completa, en promedio, las mujeres ganan $600 mil menos que los hombres, situación que se repite incluso con menos años de educación. Ahora, si un hombre tiene 12 años de estudios, gana hasta $118 mil más que las mujeres. Algo parecido sucede si tiene ocho años de educación, ya que ellos ganan en promedio $80 mil más.