TODOS SOMOS IGUALES INDEPENDIENTE DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL.

Recién en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la orientación sexual no es un trastorno. Han pasado 26 años desde ese momento y las personas LGBTI (acrónimo de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) aún continúan luchando contra variadas formas de discriminación y  violencia.

Los derechos de las personas LGBTI no son especiales. Son los mismos de todas las personas, y deben ser respetados al mismo nivel y con la misma convicción por parte de los Estados. Esto no siempre ocurre, pues todavía existen barreras legales y culturales para que las personas LGBTI puedan gozar en plenitud de sus derechos. La discriminación se expresa de diversas formas, algunas más sutiles que otras, y los Estados deben hacer un esfuerzo especial para proteger a las personas LGBTI.

Todas las personas, independiente de su orientación sexual o identidad de género tienen derecho al ejercicio pleno de los derechos humanos. El principio de igualdad y no discriminación se encuentra en la base de todas las leyes, acuerdos y tratados internacionales sobre derechos humanos. Esto significa, en la práctica, que no debe existir distinción alguna en la aplicación de las leyes, y los Estados deben modificar todas aquellas políticas que sean discriminatorias.

Aun cuando los derechos son los mismos, existen ciertos principios que van en la línea de aportar específicamente cierta protección a la comunidad LGBTI. En 2006 se adoptaron los  Principios de Yogyakarta sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género. A nivel del continente, existe el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “Orientación sexual, identidad de género y expresión de género: algunos  términos y estándares relevantes”.

En Chile, desde el año 2012 existe la Ley 20.609 conocida como “Ley Zamudio”, en la que se prohíbe la discriminación arbitraria por sexo, orientación sexual e identidad de género, entre otras características.

Desde el punto de vista de los derechos sexuales, la OMS señala que todas las personas tienen derecho a lograr el más alto nivel de salud en relación a la sexualidad, lo que implica, entre otras cosas, el derecho a la libertad de escoger pareja, recibir educación sexual y en general, a buscar una vida sexual segura, placentera y satisfactoria.