
Chile, al igual que el resto del mundo, se encuentra viviendo una crisis sanitaria compleja, debido a la propagación de la pandemia del COVID 19, que ha causado la muerte de miles de personas en distintos países, y contagiado a alrededor de tres millones de personas. Hacer frente a la enfermedad requiere de la responsabilidad personal y colectiva de todos y todas, especialmente en lo que dice relación con el seguimiento de las acciones de prevención y control establecidas por la autoridad sanitaria.
Parte de las medidas dictadas durante la vigencia del Estado de Emergencia que nos rige actualmente han importado restricciones de derechos, como la libre circulación y el derecho de reunión, lo que se explica considerando los riesgos que ello implicaría para la propagación del coronavirus entre la ciudadanía. En ese contexto, el 21 de marzo el INDH hizo un llamado a no participar en ningún tipo de aglomeración, reservando las salidas de los domicilios para casos estrictamente indispensables, así como al acatamiento de las recomendaciones sanitarias fijadas por la autoridad, especialmente el mantenimiento de la distancia social, la utilización de elementos de protección personal como mascarillas. Además, solicitó al Estado preocuparse especialmente de la situación de personas que pertenecen a los grupos de especial protección, como adultos mayores, enfermos crónicos, niños, niñas y adolescentes, personas bajo custodia del Estado, mujeres, migrantes y pueblos originarios.
Durante los últimos días, han aumentado las detenciones producto del no acatamiento del toque de queda, y se han llevado a cabo algunas manifestaciones públicas en varios puntos del país. Además, durante la jornada de ayer se tomó conocimiento de una serie de amenazas por redes sociales a la vida e integridad física y psíquica del Ministro de Salud Jaime Mañalich, quien ha sido la autoridad que ha encabezado la estrategia sanitaria del país para enfrentar la pandemia.
Como INDH junto con condenar situaciones como las mencionadas, nos preocupa que cuando más se requiere de unidad por parte de todos los chilenos y chilenas para afrontar con éxito una crisis sanitaria inédita en la historia reciente, surjan actitudes que en vez de privilegiar el diálogo democrático, opten por expresar con intolerancia y violencia sus puntos de vista. Reiteramos el llamado al autocuidado, a la responsabilidad personal y colectiva, y a la expresión de ideas y de críticas con respeto y tolerancia.