INDH pidió que las celdas de aislamiento sean cerradas temporalmente, para realizar obras que garanticen la dignidad de las personas privadas de libertad.

La sede de La Araucanía del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) interpuso un recurso de amparo por once personas privadas de libertad de la cárcel de Angol. En el recurso se solicita que Gendarmería traslade a los afectados a secciones del penal con apropiadas condiciones de habitabilidad.
Según los hechos relatados, el módulo de aislamiento en el que habitan los 11 amparados, corresponde a antiguas celdas de castigo. Son de dos por tres metros, habitadas en largas jornadas de encierro por cinco personas. En aquellas que tienen mayor hacinamiento, las personas deben dormir en colchonetas en el suelo. Cuando llueve, tienen que permanecer en un pasillo de ocho metros de largo por dos de ancho durante las horas de desencierro.
“Las condiciones en que se encuentran los amparados (…) no cumplen estándares que aseguren el respeto a la dignidad”, dice el recurso. “Algunos internos llevan meses recluidos en tal lugar, sin recibir respuesta a sus solicitudes de traslado por parte de Gendarmería, otras permanecen días o semanas por razones meramente burocráticas”, se añade.
INDH recuerda tratados internacionales
Junto con recordar anteriores fallos de la Corte de Temuco, sobre la exigencia de que los baños de las cárceles tengan agua corriente, el recurso menciona las Reglas de Mandela. Éste y otros convenios de los que Chile es parte, “proporcionan los parámetros básicos para poner la mirada en cómo están respetándose estos estándares al interior de las prisiones”.
El recurso recuerda que “una de las garantías específicas de la seguridad individual, en conformidad al Derecho Internacional de los Derechos Humanos es el derecho a recibir un trato digno en los recintos de detención o prisión”.
La sede de La Araucanía solicita a la Corte de Temuco que le instruya a Gendarmería el cierre temporal del módulo de aislamiento del CDP de Angol. Esto, hasta que se realicen las mejoras de infraestructura que aseguren condiciones dignas de privación de libertad. En particular, lo que toca a iluminación, ventilación, higiene, acceso a agua potable las 24 horas del día. También, la reparación y el mejoramiento de los servicios sanitarios al interior de las celdas y del baño común al exterior de las celdas.