A propósito de la conmemoración del Día Internacional del Libro, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) da a conocer esta tarea, que impone el desafío de acercar los DD.HH. a distintos tipos de públicos.
Este 23 de abril el Instituto Nacional de Derechos Humanos se sumará a la conmemoración del Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor y lo hará dando inicio a un trabajo colaborativo con las Bibliotecas Públicas de la Región Metropolitana. Este vínculo tiene el propósito de vincular la devoción por la lectura y la cultura con la defensa de los derechos humanos.
El Día Internacional del Libro es una fecha promovida por la Unesco a modo de homenaje a los autores y autoras del mundo, y también tiene el propósito de fomentar el acceso a la lectura. Se trata de una fecha histórica, que también recuerda el fallecimiento de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega, tres figuras de la literatura universal, cuyos textos han trascendido el tiempo y la distancia.
La fecha coincide este año con la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, lo que también nos hace recordar el papel de las bibliotecas y del libro como otra forma de lucha contra la censura impuesta por la dictadura y como medio para ejercer la libertad de expresión, un derecho humano que se encuentra consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Es por ello que el INDH saluda la labor de las bibliotecas públicas y tal como lo señala el manifiesto de la Unesco, reconoce su valor prestando sus servicios sobre la base de la igualdad de acceso de todas las personas, con independencia de edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Las publicaciones y materiales que ellas ofrecen deben reflejar las tendencias actuales y la evolución de la sociedad, así como la memoria del esfuerzo e imaginación del ser humano. En ningún caso sus servicios pueden estar sujetos a forma alguna de censura ideológica, política o religiosa.
Los libros y las bibliotecas son fuente de acceso al conocimiento, lugares de resguardo de la memoria, espacios de pugna contra la desinformación y, por cierto, medios que nos permiten acceder a un sin fin de historias. Por ello, el trabajo colaborativo que el INDH divulga ahora impone el desafío de acercar los derechos humanos a distintos públicos, desde lugares que devuelvan la conexión natural y virtuosa del desarrollo cultural y la promoción de los DD.HH. Justamente, las bibliotecas públicas son un espacio para garantizar el derecho de todos/as a participar libremente en la vida cultural y a disfrutar de las artes y a promover su defensa.